Amnesia Voluntaria – Pastiche de Amuleto

Buenos días,tardes y noches a todos los miembros que estén leyendo esto (Si, sé que suena raro :p ), a continuación les comparto un pastiche que hice de “Amuleto” de Roberto Bolaño, espero les guste y como siempre bienvenidas las críticas. Saludos desde Bogotá

Él es un cometa galante y maduro, hay más camino recorrido por sus piernas que soles y lunas ahorradas, y recordando, no quiere recordar; su vieja se le murió de tristeza después de ese día; sus hijos se le murieron entre esos años por defenderse de las injusticias de los rojos y los azules o puede que alguno que otro estén en las colinas, ya no quiere saberlo, para él se le murieron y punto. Aunque no lo quisiera, él seguía recordando su vida y viviendo sus recuerdos.

Esta será, como la considero hace tiempo ya, la peor barbarie que Colombia ha vivido, pero no lo parecerá, no lo parecerá porque está bajo mis palabras, y bajo mis palabras nada parece bárbaro, más que todo porque me niego a recordar las barbaries entre las barbaries que vi en esos largos años.

Me encontraba corriendo despavorido por un callejón obscuro y descosido por su tiempo en soledad, no sabía a donde iba, pero sabía que ahí no me podía quedar, no sabía qué era lo que me pasaría si me quedaba, pero presentía que no sería nada bueno; Todo el mundo se había vuelto loco y no paraban de gritar: “Lo mataron, lo mataron” o tal vez era “Mataron al doctor” no me acuerdo bien, podrían ser las dos y hasta podría ser ninguna; Yo solo corría, después de un rato andando en medio de gente llena de lagrimas en los corazones y de ira en sus ojos, llegué a lo que por presentimiento supe que era mi casa.

Me desperté, me levanté y me volví a recostar en la cama; me sentía desfallecido; siempre el mismo sueño, que digo un sueño, ¡una maldita pesadilla que no me deja olvidar!, todos me dicen que ese día no debo olvidarlo, ¡pero no se dan cuenta! recordándome ese día sufro; sufro en la más baja y tortuosa pesadilla que cualquier bogotano pueda imaginar; ¡No quiero seguir recordando!

Yo estuve en la del 7 de febrero y en la del 15 también, no me acuerdo si fue en la del 7 o la del 15, eso no importa ya, ¡Fue en la del 7! pero no me importa ya, si, fue la del 7 por que esa vez la oración fue por la Paz y no por los Humildes; como sea, ese día vi a un viejo compañero que ahora era compañero de los otros, pero claro, ni una palabra salió de mi boca, él me miraba y con la miraba me decía muchas cosas o tal vez nada, tal vez me decía “¿Cómo has estado Augusto?” o tal vez me decía “Se va a armar la grande, cuídate Augusto”; ya no me acuerdo bien que mirada era, o incluso hasta me pudo haber dicho “Esto se va a poner como la guerra civil española, ¿Te acordáis que apenas éramos unos jóvenes cuando eso? pero luchamos, y sobrevivimos de milagro, pues esto va para las mismas” las miradas pueden decir todo lo necesario, pero todas se parecen, ya no me acuerdo si levantó la ceja derecha o la izquierda o ambas o ninguna, si me miraba de re-ojo o directamente, si lo hacía sacudiendo el puño o moviendo la nariz; ya no me acuerdo de nada y no quiero hacerlo.

Lo volví a ver como en ´51 o en el ´52; eso no me importa ya, aunque más seguro estoy que fue en el ´52, ya que a principios de ese año Colombia habría entrado en la guerra coreana, solo me enteré porque por poco me reclutan, no estaría acá si no es porque le paso billete a los oficiales para que me determinaran como no apto.
Además que ese año se moriría “Evita” Perón; Hay, cuanto la comencé a extrañar esos días, sobre todo porque solo hace unas semanas habíamos empezado a escribirnos, ¡Mujer que Argentina y toda Latinoamérica perdió!; pero bueno, de eso ya no quiero acordarme más, me basta con saber que todo se fue al carajo por allá y por acá.

Y sabiendo esto, realmente me preocupo bastante por nuestras juventudes, pues deberán ser más resistentes y persistentes que incluso nosotros, nosotros los que vivimos el Bogotazo, La Violencia y ni hablar del inicio de las guerrillas en los 60´; Deberán soportar y vencer las consecuencias de lo que nosotros no pudimos combatir, ¡Cuánto me preocupan nuestras juventudes latinas!, nuestros hijos, nuestros nietos haciendo frente a lo que nosotros no pudimos. Como sea, ya no quiero pensar más en los hijos de nuestras guerras; al fin y al cabo, hijos ya no tengo.

Otra pesadilla recurrente, veo el cuerpo de ese joven tirado en mitad de la multitud, multitud que aún con el joven muerto ya, le sigue golpeando y escupiendo; es raro que tenga ese sueño, más que todo porque yo nunca lo vi, al menos eso recuerdo; recuerdo el nombre del joven, era algo así como Juan Roa Sierra o tal vez Sebastián Roa Sierra; por mí, que se llame Juan Sebastián Roa Sierra; pobre joven, seguro que ni sabía que estaba haciendo ahí ese 9 de abril, ¡si tan solo supiera que era lo que se le pasaba por la cabeza a ese joven esos días!, ¡Eso sí que lo recordaría! Tristemente no puedo, ¡Ay, Señor, cosas poderosas que no puedo decir! ¡Ay! ¡Virgen del Carmen, sálvame!

Pero todo eso pasó ya, considero que si hay algo realmente importante en la vida de un viejo o de cualquier persona es su presente, el pasado son solo sombras que atormentan nuestras vidas y el futuro ni hablar; Soy un hombre avanzado de edad ya, no diré que me falta poco por dejar este lugar terrenal, porque yo morí hace tiempo ya, yo morí junto a mis compañeros cubanos durante nuestra revolución, porque ahí estuve, yo morí en la guerra civil española, porque ahí también estuve, yo morí junto a mi esposa cuando vivimos la muerte del doctor Gaitán, yo morí junto a mi deseo de recordar.

Una vez leí: “La memoria colectiva es tan decisiva para la vida social como lo es la memoria individual para cada uno de nosotros.” Estoy seguro que aquel quien haya escrito eso no tuvo que ver como se le morían sus compañeros en sus ojos, no tuvo que ver como se le moría el amor de su vida poco a poco de tristeza; no tuvo que vivir tantas cosas que mis compañeros que sobrevivieron y yo tuvimos que vivir; si fuera así, hubiera abandonado ya el fuego por mantener viva la memoria individual; y si, si estoy derrotado.

Pero a ustedes, las juventudes latinoamericanas les digo, no se rindan nunca, en sus manos está el poder de cambiar lo que yo no pude, jamás olviden, jamás se nieguen a recordar, jamás dejen de ser un recuerdo vivo; pues el día que pase, sus acciones y por ende ustedes mismos, serán olvidados.

La memoria es el perro más estúpido, le tiras un palo y te trae cualquier cosa

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