Microrrelato: Noche, Italia y el teléfono

telefono

El anciano llevaba solo una maleta de mano con una poca ropa, un teléfono de disco tan antiguo como él y  una cobija térmica recién comprada, como ya era noche el viejo se cubrió con la manta, volvió a sacar la carta: “Aurelio, mi casa en Venecia siempre estará para lo que necesite un amigo de mi padre en esas situaciones”; Aurelio estaba a punto de quedarse dormido en el tren, cuando de repente: El teléfono comenzó a sonar.

There’s a bluebird in my heart that wants to get out

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El sacerdote, como de costumbre le dice a la pareja de turno, “Ya puede besar a la novia” como si nunca antes la hubiera besado y solo hasta ese momento le dieran el permiso que nunca pidió, aun así él, que había añorado ese momento tanto como ella, levanta el velo y en el punto más cerca a la boca se detiene; no estaba seguro si besar sus labios o los ojos llenos de lágrimas y deseos de aquella mujer

¿Por qué no la quieres presentar Juana? – Pregunta Patrick 5 años antes de que se presentara la boda Sigue leyendo